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Guía gastronómica de Brasil: qué comer y beber en el gigante sudamericano

Guía gastronómica de Brasil: qué comer y beber en el gigante sudamericano

Brasil es conocido internacionalmente por su fútbol, la samba, sus playas y por su carnaval. Pero, no nos engañemos. Brasil es mucho más que todo eso. Es el 5º país con más territorio y población del mundo convirtiéndolo en un lugar con muchísima variedad cultural, histórica, demográfica pero, sobre todo, gastronómica. ¿Preparad@s para descubrir la cara más sabrosa del gigante sudamericano?

La gastronomía brasileña es una mezcla de sabores europeos, indígenas americanos y africanos cuyo ingrediente básico es la mandioca o la yuca. La razón de este mestizaje se remonta a principios del siglo XVI cuando los portugueses desembarcaron en las costas de Brasil y se encontraron con una población de alrededor de 2.000 habitantes, todos ellos pertenecientes a tribus indígenas americanas.

Una colonización portuguesa que duró unos 300 años y la que significó la llegada de una gran población africana a Brasil, ya que los lusos contaban con importantes colonias en Mozambique y Angola. Después de los portugueses fueron los alemanes los que se empezaron a establecer en el sur de Brasil, durante la primera mitad del siglo XIX y seguidamente por los italianos. Los sirios, los libaneses y los japones también hicieron de Brasil su nueva patria.

Gracias a esta mezcla de razas y culturas, el Brasil actual es uno de los países más diversos en los que he estado en el mundo y eso me ha maravillado. Un país de contrastes en el que aún es posible encontrarse con indígenas en la parte amazónica que cultivan y utilizan muchas de los superalimentos de moda, como con una población de orígenes africanos y mulatos en el norte y centro de Brasil en el que las raíces africanas y portuguesas se mezclan y como resultado nos dan platos nacionales como la feijoada. Y, por último, una población sureña con piel blanca y ojos claros amantes de las barbacoas, el pollo asado, la pasta y la polenta.

Aunque mi primer viaje haya sido principalmente por ciudades de los estados del sur de Brasil, tales como: Florianópolis, Garopaba, Gramado, Balneário Arroio da Silva, Canela y Porto Alegre, en donde las churrascadas son las reinas del hogar. Pero también he tenido la posibilidad de escaparme cuatro días a Río de Janeiro y ampliar, un poquito más, mi conocimiento sobre comida brasileña. Con el principal objetivo de poder hacer este listado (con la mayor rigurosidad posible) sobre qué comer y beber cuando visitéis Brasil.

10 platos y bebidas que no os podéis perder en Brasil
Feijoada tradicional en Casa da Feijoada (Río de Janeiro)

Feijoada: Considerado el plato nacional de los brasileños, la feijoada es un estofado de frijoles negros acompañado con carne de cerdo, trozos de naranja, un poco farinha o harina de mandioca y arroz blanco hervido. Seguramente encontraremos diferentes variantes en ingredientes y acompañamientos según la región en la que la comamos. La tradición manda que la feijoada se come en miércoles y sábados, ya sea en casa como en restaurantes. En mi caso, he comido varias veces feijoada en casa de la familia y una vez en Rio de Janeiro en un restaurante que me gustó muchísimo llamado Casa da Feijoada cerca de la famosa playa de Ipanema.

El típico churrasco del sur de Brasil en la churrasqueira de la cocina de casa

Churrasco o barbacoa brasileña: Aunque se puede comer en todo Brasil es en los estados del sur en donde la tradición del churrasco está mucho más arraigada debido a sus raíces gauchas. Y es que no hay casa que se precie que no tenga una churrasqueira, ya sea en la propia cocina o en el jardín. Cualquier ocasión es buena para reunirse con amigos y familiares para disfrutar de este evento carnívoro. 

Las piezas de carne más comunes que se utilizan en esta clásica barbacoa brasileña son la picanha, el entrecot, la lengua de ternera y los corazones de pollo. También se pueden asar salchichas, brochetas de queso y pan de ajo. Y, por si todo esto fuera poco, un churrasco no es un buen churrasco sino se acompaña con arroz blanco hervido, farinha o harina de yuca en la que rebozar tus trozos de carne y maionese que es una ensalada con patata hervida, huevo y mayonesa.

En este caso, no os puedo recomendar ningún restaurante que ofrezca este tipo de comida porque siempre he comido churrasco en casa, pero lo más normal es que reconozcáis este tipo de restaurantes porque tiene una opción llamada rodizio que consiste básicamente en comer toda la carne que puedas. Lo único que tienes que hacer es sentarte en la mesa y los camareros pasan con la carne y si te apetece un trocito, te la cortan delante de ti y te la sirven en el plato. Fácil y rico, ¿verdad?

Caipirinha: Ya sea en la playa o en la mejor coctelería de la ciudad esta bebida hecha con cachaça (aguardiente hecha a base de caña de azúcar), lima, azúcar y mucho hielo, la caipirinha se ha convertido en la bebida nacional por excelencia de Brasil. Podemos encontrar algunas variantes como la caipiroska, en la que se sustituye la cachaça por el vodka, y la caipirissima, en la que se sustituye el aguardiente de la caña de azúcar por el ron.

bó de camarón servido en típicos recipientes de piedra caliente y acompañado con arroz blanco, harina de mandioca, pimenta, ensalada de tomate y patatas fritas

Bobó de camarão: Tengo que reconocer que yo no soy una apasionada del marisco y del pescado, en general, pero este plato típico del norte de Brasil me ha dejado sin palabras. El bobó de camarón es un cocido de gambas elaborado con cebolla, chile, tomate, cilantro, una especie de aceite picante llamado pimenta, aceite de palma y leche de coco. Este plato se deja cocinar durante horas a fuego lento sin añadirle agua y se suele acompañar con arroz blanco. El sitio en el que probé este manjar fue el Restaurante Zanoni (Garopaba) y, sinceramente, estoy contando los días para volver allí y comerme un buen plato de esta delicia brasileña.

Pão de queijo: No os voy a mentir, el pan de queso fue lo primero que probé nada más poner un pie en tierras brasileñas. Estaba en el aeropuerto de São Paulo esperando el vuelo a Florianópolis y me estaba muriendo del hambre. Necesitaba comer comida de verdad después de un viaje de 11 horas desde Lisboa. Así que lo primero que se me antojó fue comerme un panecillo de queso. Eso sí, los ricos son los que están rellenos de requeijão.

Un bol de açaí con frutas, granola, leche en polvo y paçoca

Açaí: Es una fruta tradicional del Amazonas y, actualmente, está considerada como un superalimento a nivel internacional por la gran cantidad de beneficios nutricionales que contiene: alta fuente de fibra, es antioxidante, tiene vitaminas A, B y C y ácidos grasos esenciales Omega 3, 6 y 9.

Del fruto del açaí únicamente se consume su pulpa, así que lo más normal es que comamos el açaí en forma de zumo o como más me gusta a mí, en enormes boles acompañado de fresas, granola y paçoca, que no es ni más ni menos que un dulce hecho con cacahuetes, azúcar y harina de mandioca. Yo me enamoré de este alimento en el Pirao da Fruta en Garopaba y había días que para comer sólo me apetecía comer un buen bol de esta maravillosa fruta.

Brigadeiros: Este dulce está hecho con leche condensada y cacao en polvo. Más fácil y rico, imposible. Empezó a popularizarse en todo el país en la década de 1940, momento en el que el acceso a la leche fresca y el azúcar resultaba muy cara debido a la reciente II Guerra Mundial. El brigadeiro es el típico dulce que está presente en todos los cumpleaños, sobre todo, cuando eres pequeño y se puede comer tanto dentro de pequeños vasitos y degustarlo con una cuchara, como en forma de bolitas rebozadas en fideos de colores y comerlo con la mano.

Tapioca dulces y saladas: Si os gustan los crêpes, las tapiocas os encantarán porque es el mismo concepto, pero con la principal diferencia de que la harina usada en Brasil es de yuca. En mi caso he probado tanto tapiocas saladas rellenas con tomate, queso y rúcula; como dulces rellenas de dulce de leche. Os recomiendo dos sitios que me encantaron por sus tapiocas: Pirao da Fruta (Garopaba) y Victoria Bakery (Rio de Janeiro).

Farofa: Este plato se trata de tostar la harina o farinha de mandioca con verduras y carne o embutidos con un poco de grasa para que no quede demasiado seco. Este plato se come en todo Brasil y normalmente sirve como acompañamiento para platos principales como el churrasco o la feijoada.

Salgadinhos de marisco que comí en un chiringuito de playa en Florianópolis

Aperitivos fritos o ‘salgados’: Como en todos los países en Brasil también hay comida frita y barata que se puede encontrar en cualquier bar (lanchonete en Brasil) o panadería y que es perfecta para aquellos momentos en los que te apetece echarte al cuerpo algo gordo, pero rico.

El primer salgado que me encanta es el pastel, muy parecido a una empanadilla, pero con la masa mucho más fina que las que comemos en España. Puede estar relleno de muchas cosas, pero los que yo probé eran de carne picada, queso, cebolla, maíz, palmito y aceitunas verdes. El otro aperitivo brasileño que me encanta es la coxinha que es muy parecida a una croqueta, pero con forma de muslo de pollo. Esta delicia se prepara con harina, puré de patata y pollo desmenuzado especiado.

Sé que también hay otros salgadinhos típicos como la empadinhas (como la empanadillas españolas), los risoles (con forma de empanadilla, pero cubierto con masa quebrada o pan rallado relleno de diferentes ingredientes y bien frito u horneado), el folhado (una napolitana con masa de hojaldre y relleno con ingredientes salados) y el pan de patata.

Como bien sabéis, yo soy de buen comer y nunca me cierro a probar ningún tipo de comida. Me gusta todo. Pero os tengo que reconocer que mis platos favoritos de la lista sobre qué comer y beber en Brasil son el açaí y el bobó de camarão.

Y a vosotros, ¿cuál os gustaría probar?, ¿Qué platos brasileños conociáis antes de leer este artículo? ¡Dejadme vuestros comentarios!

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